'La OCG arrastra al menos seis años de escasez de medios y liquidez'



El joven compositor y músico alhameño, Pablo Peula, reflexiona en una carta dirigida a los medios sobre la crisis por la que atraviesa la OCG.

OCG, ¿sólo cuestión de financiación?

 En las últimas semanas la Orquesta Ciudad de Granada (OCG) ha vuelto a los titulares locales y nacionales, aunque no por razones festivas. Se vuelven a ver apariciones de músicos en medios de comunicación alertando sobre las nefastas consecuencias de desatender los problemas de la orquesta, o repartiendo octavillas con reivindicaciones en conciertos. Músicos, por otra parte, tan descontentos como conscientes de que acciones como estas en poco contribuyen a mejorar una reputación y percepción ciudadana, que sólo a duras penas se iba recuperando. Pero no les queda otra. Y es que la OCG arrastra al menos seis años de escasez de medios y liquidez, lo que se traduce en músicos que no cobran pagas extras, directores y solistas menos interesantes, pues no hay cachés para traer propuestas de mayor calibre artístico, o que cuando vienen, lo hayan de hacer mediando favores personales del director titular, Andrea Marcon, algo claramente insostenible en el tiempo. Todos atribuyen sus males básicamente a una financiación insuficiente y culpan a las tres instituciones consorciadas de ello.

 Con sus poco más de cuatro millones de euros anuales en presupuesto, la OCG se encuadra en la categoría de "orquesta de pequeño presupuesto", ligeramente desfasada de otras formaciones andaluzas, pero dentro de una órbita similar. Aunque, si bien las consecuencias de los recortes derivados de la crisis económica se han dejado sentir en todas las formaciones españolas, llama la atención las dificultades para lograr una mayor recuperación en menos tiempo por parte de la OCG, en contraste con la que ya experimentan otras orquestas de su entorno.

 Así, por un lado, ha de admitirse la justicia de la reivindicación económica, aunque por otro también cabe reflexionar acerca de cuánto se está trabajando desde dentro de la propia OCG para mejorar su rendimiento como agente cultural relevante dentro del panorama granadino. En otras palabras, ¿todos los problemas se solucionan con un aumento en la financiación? Reconociendo de nuevo la urgencia de la demanda, se echa de menos el planteamiento de más medidas proactivas por parte de gerencia, oficina artística y comité de orquesta que justifiquen el ansiado aumento de subsidio público ante opinión ciudadana y responsables políticos, toda vez que un análisis -siquiera superficial- revela la existencia de numerosos ámbitos con amplio margen de mejora.

 Entre ellos cabe mencionar la necesidad de continuar explorando formatos de conciertos no habituales -en la línea de la exitosa propuesta "De Bach a Radiohead"- para acercar la OCG a nuevos segmentos de público, así como de recuperar la presencia de la orquesta en otros puntos de la ciudad con propuestas como el -en su momento muy apreciado- ciclo de "Música en los Barrios". También la necesidad de evolucionar hacia un modelo de programación más innovador; la posibilidad de aumentar el número de conciertos semanales para optimizar la rentabilidad del trabajo de ensayo; la reestructuración de la política de precios de las entradas, para abrir el abanico a diferentes poderes adquisitivos, democratizando así la posibilidad de acceso a la oferta musical; la imperiosa necesidad de colaborar con el sector turístico de la ciudad para situar la oferta de la OCG dentro del circuito Alhambra-Sierra-Playa; el refuerzo de la colaboración con otras instituciones culturales granadinas (centros culturales, conservatorios, universidad) que generen sinergias positivas para todas las partes; el aumento de la presencia invitada de la orquesta en otras ciudades andaluzas y españolas; o también, la necesidad de reparar la clamorosa ausencia de inversión en estrategias de comunicación y promoción -tanto física como online- que pongan a la OCG en el campo de visión de potenciales espectadores.

 Son sólo algunas estrategias que ayudarían a la institución musical granadina a recuperar su importancia como agente cultural clave en los ámbitos culturales provincial, andaluz y nacional, por la vía de la reorientación de la gestión de recursos humanos y materiales hacia la obtención del máximo aprovechamiento de un potencial que, en una parte no despreciable, ya existe.

Pablo Peula, compositor y gestor musical residente en Austria.