Alhama proyectó contar con Caja de Ahorros propia en 1844



El próximo día 4 de abril cierra una de las dos sucursales CaixaBank en Alhama tras la fusión con Bankia, la que ha venido siendo la sucesora de aquella de la Caja General de Ahorros de Granada que abrió sus puertas en Alhama en 1952, hace ahora setenta años.

 Momento oportuno para recordar, precisamente 176 años después, cuando se proyectó e iniciaron propuestas y gestiones para que nuestra ciudad y comarca tuviese una Caja de Ahorros propia. Esto nos lleva a recordar, como ya lo adelantamos brevemente hace bastantes años, a la Alhama de 1844, al insigne alcalde y patricio alhameño Francisco de Toledo y Muñoz y, concretamente, a su propuesta de creación de lo que hubiese sido la Caja de Ahorros de Alhama.



 Para situarnos un poco en aquel año de 1844, en sus actividades y preocupaciones municipales, que lo eran también ciudadanas, recordemos tan sólo unos cuantos hechos de aquellos mismos meses. Concretamente, día 31 de marzo de aquél año, habiendo sido reelegidos prácticamente en su totalidad los miembros que constituían el Ayuntamiento - Francisco de Toledo y Muñoz, alcalde-presidente; Francisco García Dávalos, teniente-alcalde que, por ausencia del anterior, presidía la sesión, Manuel Pérez Navarro, Juan de Moya Ruiz, José Velasco Martín, Francisco Velasco Espejo, Antonio Espejo Raya, Antonio Cabezas López, Diego Villarrasa, Francisco Luis Castillo, Juan Retamero Negro y Luis María del Corral-, éstos prestaron con la debida solemnidad su juramento “...y el que prestaron a S.M. (Q.D.G.), a las leyes y a la Constitución de la Monarquía Española, de hacer la guarda, cumplir y executar, como también de exercer sus respectivos destinos fiel y legalmente, y procurar cuanto conduzca al bien de la Patria y de sus convecinos”.



 La actividad municipal se centraba muy especialmente en resolver el pago de diversas rentas e impuestos que tenía que atender el municipio. Así, el 12 de abril de 1844, se celebra cabildo extraordinario con el objeto de dar cuenta y tratar sobre una orden urgente del capitán general de Granada por la que, tomando en consideración el enorme atraso de 155.319 reales por el concepto de contribuciones que se adeudaban por la ciudad de Alhama desde el año de 1828 al 1842, indicaba como se tendría que proceder para su pronta recaudación, lo que supondría, como dice el acta de esa sesión municipal, “... y como quiera que de llevarse a efecto en todas sus partes se causaría la ruina de este vecindario harto afligido ya con las cuantiosas sumas que se le exigen altamente desniveladas a su riqueza actual”, por lo que el Ayuntamiento acuerda exponer al capitán general las razones que impiden ese elevado pago y, tras insistir en la “inmensa carga de contribuciones que se le fijan, para que por un rasgo de bondad y justicia de S.E.. se sirva suspender los efectos de su superior orden, adoptando en su caso el envío de una partida de tropa de quince a veinte hombres con la que se apremie a los contribuyentes morosos.”, dicho de otra forma, que, si quería cobrar los impuestos que mandase él a cobrarlos, ya que el Ayuntamiento haría lo posible pero no más.



 Es en el mes de mayo de este mismo año, cuando Francisco de Toledo pone de manifiesto al cabildo municipal que era indispensable llevar a efecto el puente “del barranco de Cenascuras”, cuyo proyecto de construcción llevaba ya varios años parado a pesar de “el perjuicio gravísimo que se irroga a este vecindario por su falta en la estación de invierno y épocas de lluvias”.

 Se indica a la comisión designada pare ello que actúe al respecto y, en agosto de aquel año el Ayuntamiento aprueba por unanimidad, tras la exposición que efectúa la comisión que se designó, “que el camino-del puente- se facilite por el espolón del tajo que se halla en la parte superior de la huerta llamada de Cañón procediéndose desde luego a verificar la catadura de aquél y a invitar a los terratenientes y a quienes perjudique para que concedan su permiso”.

 No obstante, esto, se insiste en que la comisión nombrada con el mismo alcalde, así como con cuantas personas se crea conveniente, se desplacen al lugar y, tras reconocerlo detenidamente, concretaran el dictamen sobre la conveniencia de que se levantase el proyectado puente o se verificase una calzada hermanándola con la que estaba próxima, determinando, en definitiva, sobre las ventajas de cada uno de los proyectos en relación al menor coste posible en su ejecución.



 En aquellos mismos días el alcaide de la cárcel expone al Ayuntamiento la necesidad de que se lleven a cabo reparaciones en los tejados de la misma, así como en una pared que está en ruina, “para evitar que los presos puedan fugarse”, el Ayuntamiento acuerda que se lleven a cabo las obras, pero resulta que pocos días después, arrancando dos barrotes de una reja que daba al corral., se escapa el preso Francisco Olivares. Lo cierto es que en esta cárcel de toda la comarca había presos de toda índole; concretamente, por aquellos meses, se llevó a cabo la ejecución en nuestra ciudad de un condenado a muerte. En la sesión del cabildo de septiembre, el alcalde informa sobre el envío a la Intendencia de la Provincia de “la cuenta y recibos de los gastos hechos en la execución de la sentencia a garrote vil exejutada en esta ciudad importando la cantidad de novecientos cincuenta y siete reales”.

 En medio de todos estos hechos, y otros muchos también interesantes de estos años del siglo XIX, Francisco de Toledo sigue teniendo la visión elevada que siempre le caracterizó para todos los asuntos municipales, continuando proponiendo y llevando a cabo interesantes iniciativas y proyectos, como sucedió con la mayoría de las realizaciones que se culminaron entre mediados los años treinta y la práctica totalidad de los cuarenta del siglo indicado.

 Así, el 25 de junio de 1844, plantea y propone la creación de lo que quizás podía haber sido, va a hacer ya ciento setenta y seis años, la Caja de Ahorros de Alhama.



 Francisco de Toledo efectúa a sus compañeros del Ayuntamiento, como bien recoge la correspondiente acta municipal, un largo razonamiento exponiendo las ventajas que podría “reporta a este vecindario el establecimiento de una Caja de Ahorros”. En el citado planteamiento se indica que la misma, lógicamente para su mayor eficacia, seguridad y consolidación, se hermanaría con un banco agrícola.

 Se hacía ver que esta Caja de Ahorros sería de depósito, “donde se pudieran consignar las cantidades que cada cual tuviera por conveniente, entre las cuales podrían figurar las que asignase la Corporación Municipal en sumas de consideración y por efecto de las liquidaciones que asiduamente se están practicando hasta tanto que tuvieran sus respectivas aplicaciones”.

 Tras hacer ver a la Corporación la oportunidad e interés general para toda Alhama que sería la creación de una Caja de Ahorros, el mismo Francisco de Toledo indica que, teniendo él que atender otras muchas ocupaciones y responsabilidades, sería la Sociedad Económica de Amigos del País de Alhama la que mejor podía llevar a cabo el proyecto, tomando los correspondientes conocimientos y reuniendo los datos necesarios para formular el proyecto concreto del referido establecimiento.



 La Sociedad Económica de Amigos del País de Alhama, la que había puesto en marcha el mismo Francisco de Toledo, en 1839, siendo su director hasta que falleció once años después, se había convertido en una entidad de gran peso, representación e influencia en nuestra ciudad, hasta el punto de que la misma emprendió y culminó importantísimas obras públicas para beneficio de toda Alhama.

 Además, en la Sociedad Económica de Amigos del País de Alhama, Francisco de Toledo había sabido reunir y aunar a los alhameños más destacados, económica, social e intelectualmente, de aquellos años, por lo que, en reiteradas ocasiones, especialmente en lo que se refiere a los proyectos municipales más importantes que se iban acometiendo, se le pedía por la misma Corporación municipal su parecer y propuestas, las que casi siempre eran muy tenidas en cuenta e influían definitivamente al respecto.



 Así, tras manifestar los miembros de la Corporación municipal su buena acogida a la propuesta de la Caja de Ahorros, se acuerda lo siguiente: “Tomada en consideración por el Ayuntamiento y bien persuadido de las ventajas que han de resultar al vecindario con semejante institución acordó invitar a la Sociedad Económica de Amigos del País de esta ciudad a fin de que la lleve a cabo en la seguridad que el Ayuntamiento contribuirá por su parte en cuanto esté a su alcance”.

 Que sepamos, prácticamente, todo quedó poco más que ahí, quizás debido a que el abandono de la alcaldía por parte de Francisco de Toledo, así como su muerte pocos años después, dejó sin realizar muchos de sus más importantes proyectos para Alhama. Como hubiese sido éste de la Caja de Ahorros por lo que, de haberse logrado, Alhama hubiese sido avanzada para su tiempo en esta clase de realizaciones.

 En Alhama, al menos que sepamos, no se dio otro proyecto al respecto, en lo que a Caja de Ahorros propia se refiere, siendo la primera que abrió una oficina en Alhama el Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Granada, la que durante tantos años conocimos popularmente por La General, la que tuvo su primera ubicación en el número cinco de la calle Enciso, siendo su primer e inolvidable director Francisco Jiménez Zambrano, que fue también alcalde de Alhama, a quien hemos recordamos siempre con ocasión de que se llevase a cabo un Colegio Libre Adoptado en Alhama. Fue el Sr. Jiménez Zambrano quien inició las primeras gestiones en favor de la creación del referido Colegio, las que culminaría muy acertadamente su sucesor en la alcaldía, José Gómez Pérez, quien además posibilitó en aquellos mismos años una gran actividad cultural en nuestra ciudad, realmente inusual para aquél tiempo en un pueblo de las características del nuestro.



 La oficina en Alhama de la Caja General de Ahorros y Monte de Piedad de Granada, se abrió en el año 1952. Era la oficina número veintiuno, tras la primera que se abrió por esta institución de ahorro en Pinos Puente, en 1947, año en que también comenzaron a funcionar las de Santa Fe, Motril, Baza y Guadix. Después, ya en 1950, se abrirían las de Loja, Montefrío en los dos siguientes, hasta llegar a la de Alhama, las de Huétor Tájar, Íllora, Huéscar, Albuñol, Ugíjar, Lanjarón, Órgiva, Atarfe, Orce, Puebla Don Fadrique, Cúllar Baza, Galera y Dúrcal.

 Tras su pequeña ubicación en la misma vivienda de Francisco Jiménez Zambrano, adaptando muy adecuadamente una parte baja de la casa que se abrió a la calle y gozaba de cierta independencia de la vivienda propiamente dicha, donde abrí mi primera cuanta corriente, con unos 14 años, y no más de cincuenta pesetas, lo que no era poca cosa para un niño de esa edad, años después, pasó a la espléndida sede de calle Alta que la inmensa mayoría hemos conocido, y en la que prestaron su trabajo, además de Jiménez Zambrano, como director, los inolvidables Cristóbal Velasco Peña y Francisco Castillo Díaz, y después tantas otras queridas e inolvidables personas, como el mismo director de este medio de comunicación, Juan Cabezas .



 Durante años permaneció esta sucursal junto con la que abrió en La Joya, donde ya pasó primero a la fusión que le llevó a la denominación de Banco Mare Nostrum, luego a Bankia y después a CaixaBank, por lo que existiendo tras nueva fusión dos sucursales de la resultante en Alhama, se cierra en los próximos días la de calle Carretera de Loja, 1, quedando únicamente la que hay justo al lado, pero ya como Plaza Duque de Mandas, permaneciendo CaixaBank solamente en la que tradicionalmente fue CajaGRANADA.

Nota de la Redacción: Al no poder documentar gráficamente con imágenes de la época referida lo hacemos con persona que prácticamente todos recordaremos de la desaparecida Caja de Ahorros, de la que ya todas están fuera de servicio e incluso alguna en el recuerdo.

Bibliografía: Básicamente las actas capitulares de los citados años de las sesiones del Ayuntamiento de Alhama de Granada.